Tu Sirena pierde agua por la cubeta
Encuentras un charco en el suelo por donde ha pasado la máquina, o una línea mojada a lo largo de la junta entre cubeta y cuerpo. Casi nunca es la cubeta rota: es la cubeta que ya no se aprieta contra su junta de estanqueidad.
Antes de nada: cuánta agua has puesto
La comprobación que no cuesta nada, y que se hace antes de pedir ninguna pieza. La cubeta tiene una línea de nivel máximo: esa línea es la cantidad de agua justa para que la máquina trabaje como debe y retenga la suciedad que recoge. Se llena hasta ahí, no más.
Poner más agua no aspira más — la aspiración no cambia ni un gramo — y no limpia mejor. Solo te quedas con agua de sobra que tiene que ir a alguna parte.
Si te ha pasado llenarla a ojo, vacía, ponla a nivel y vuelve a probar antes de seguir. Muchas veces la cosa acaba aquí.
1. Las pestañas laterales
Son las dos palancas que enganchan la cubeta al cuerpo y la mantienen apretada contra la junta. El plástico se fatiga, el gancho pierde un par de milímetros de forma, y a partir de ahí la junta ya no aprieta. Bastan dos milímetros.
Cómo reconocerlas: con la máquina apagada y enganchada, prueba a mover la cubeta con las manos. Si tiene holgura, si «baila», son ellas. La otra señal es que la pérdida ocurre mientras aspiras y no con la máquina parada: es la depresión la que tira del agua por la rendija.
Se venden por pares, y hay que cambiar las dos aunque solo se haya roto una: la segunda tiene los mismos años y cederá pronto.
con el vídeo de sustitución
2. La tuerca del separador
Si la tuerca que sujeta el separador se afloja o se gasta, el grupo gira fuera de eje y lanza el agua hacia arriba en vez de dejarla caer. Se reconoce porque a la pérdida la acompaña un ruido nuevo, una vibración que antes no estaba. Comprueba que esté apretada; si la rosca está gastada o el asiento ovalado, hay que sustituirla.
3. La cubeta
La última, porque es la más cara y la más rara. Una grieta nace casi siempre de una caída, o de un invierno en el garaje con agua dentro: al congelarse se expande y abre el plástico.
Para verla: cubeta vacía y seca, mirada desde dentro a contraluz. Las grietas por hielo son finas y parten del fondo. Con la cubeta en la mano, llénala de agua en el fregadero y espera un minuto: si rezuma, la has encontrado.
Si sigue perdiendo
Mándanos una foto de la cubeta enganchada, vista de lado. De ahí se entiende casi siempre si la holgura es de las pestañas o de la junta.
